Reflexión No.1 para este tiempo de Cuaresma. Por: Servidoras de la Palabra (misión en la parroquia Jesús Nazareno)
Queridos hermanos, en esta Cuaresma 2026 que Dios nos permite vivir, queremos compartir pequeñas reflexiones sobre el libro del Éxodo ya que es el libro que la Iglesia nos propone meditar dentro del Oficio de Lectura (Rezo propio de la Liturgia de las Horas). Para esta semana reflexionaremos acerca de algunos personajes que se presentan en el capítulo 1 al 3 de dicho libro; te invitamos para leer en tu Biblia mencionados capítulos.
- Faraón: Rey de Egipto, tiene autoridad y se ve amenazado por el pueblo de Dios; siente miedo y su miedo lo lleva a cometer actos bárbaros como asesinar bebés “cuando atiendan a las hebreas en sus partos, fíjense en el sexo del recién nacido. Si es niña, déjenla vivir, pero si es niño, ¡mátenlo! …El faraón, por su parte ordenó a todo su pueblo: Echen al río a todos los niños hebreos que nazcan…” Ex 1,16.22
- Pueblo de Israel: Es el Pueblo de Dios que es sometido a la crueldad de la esclavitud, un pueblo que sufre, que ha perdido toda esperanza, tiene amargada la vida. “Los egipcios esclavizaron cruelmente a los israelitas. Les amargaron la vida sometiéndolos al rudo trabajo… los israelitas eran tratados con crueldad”. Ex 1, 13-14
- Moisés: Un joven hebreo que fue rescatado de la sentencia de muerte, sacado de las aguas, que al ver el sufrimiento de sus hermanos quiere hacer justicia, pero al no tener una experiencia de Dios termina asesinando a un egipcio. “… un día salió a visitar a sus hermanos de raza y se dio cuenta de que sus trabajos eran muy duros. De pronto vio que un egipcio estaba golpeando a uno de sus hermanos hebreos. Entonces miró bien a todos lados y, al no ver a nadie por allí, mató al egipcio y lo enterró en la arena” Ex 2, 11-12. Moisés huye de Egipto y reinicia su vida, tal parece que en su nueva vida un tanto cómoda se ha olvidado del sufrimiento de sus hermanos; es entonces donde tiene su encuentro con Dios “Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: ¡Moisés! ¡Moisés!” Ex 3, 4
- Yahvé: Nuestro Dios misericordioso que nos revela que Él siempre ve nuestras penas y que siempre está allí para ayudarnos a salir de nuestras esclavitudes. Que el baja para salvarnos. “Claramente he visto cómo sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado, para salvarlos del poder de los egipcios; voy a sacarlos de este país y a llevarlos a una tierra grande y buena, donde la leche y la miel corren como el agua. Por lo tanto, ponte en camino, que te voy a enviar ante el faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, los israelitas.” Ex 3, 7-8a.10
Reflexión:
La Palabra de Dios nos muestra que todo sufrimiento es provocado por el pecado de los hombres; por un lado tenemos a un hombre que no tiene temor de Dios, que desprecia toda ley del Señor y que usa su autoridad para lastimar, humillar y someter con injusticias a los demás; actualmente pasan cosas semejantes pero también es oportuno reflexionar que quizá desde nuestras posturas de autoridad como padres de familia, o en los diferentes puestos de autoridad, de coordinación o de dirección de diferentes grupos somos capaces de amargar la vida de otros con actitudes soberbias y egoístas, lastimamos con nuestras palabras y nos mostramos intransigentes con los demás, hasta con nuestros propios hijos o padres; por otro lado tenemos a Moisés que tiene sed de justicia pero al no conocer a Dios ni su ley actúa precipitadamente causando muerte; muchos jóvenes ávidos de justicia se unen a las voces que en aras de la libertad apoyan ideologías que van en contra del orden de Dios.
En este tiempo Dios nos exhorta a ser honestos y que reconozcamos que hoy en día somos nosotros estos faraones y estos nuevos Moisés que al estar lejos de Dios somos artífices de nuestro propio dolor y sufrimiento. Pero Dios en su infinita misericordia baja a nosotros; se compadece de nuestro dolor porque lo conoce perfectamente; Él sabe cuántos son nuestros sufrimientos más profundos, sabe cuántas son nuestras lágrimas y hoy quiere decirnos “he venido a salvarlos”; ¿cómo lo hace? A través de hombres que elige para que se acerquen a Él, lo conozcan y luego los envía a compartir su gran amor y misericordia.
En esta Cuaresma, acerquémonos a Dios como lo hizo Moisés; a través de la oración, los sacrificios voluntarios y los actos de caridad; que estos actos nos lleven a reconocer ante Dios nuestras faltas, nuestros pecados y los de nuestro pueblo; humillémonos delante de Dios pidiendo piedad y confiemos en su amor infinito, hagamos una buena confesión, meditemos la Palabra de Dios, acerquémonos a Jesús Eucaristía, que baja en cada altar donde se celebra la misa; viene a sanar, a consolar, a aliviar, a renovar; y a enviarnos a sanar los corazones afligidos compartiendo esta gran esperanza: Dios está dispuesto a perdonarte siempre porque “donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia”.


