Mensaje del Obispo diocesano por la Fiesta de San Rosendo

Mensaje del Obispo diocesano por la Fiesta de San Rosendo

Queridos agentes de pastoral:

Al celebrar el 123 aniversario de la fundación de nuestra diócesis, me dirijo a ustedes pidiendo la intercesión de San Rosendo por toda nuestra Iglesia local.

Como nos sucedió hace unos años al enfrentar la pandemia del Covid- 19 y la invitación a “quedarnos en casa”, nos encontramos hoy ante una situación de semi- parálisis debido al agudizamiento de la crisis que enfrentamos y que como parte del pueblo, afecta a muchas parroquias y a la vitalidad de nuestra estructura pastoral, tanto en las comunidades como en las Vicarías y en la Diócesis.

En estos días, al celebrar el 40º aniversario del ENEC, hacemos memoria de aquellos laicos que conocimos en las décadas de 1960 y 1970, que tanto nos enseñaron no con palabras, sino con el testimonio de su vivir cristiano y eclesial. Apoyado en ese ejemplo, me permito compartir algunos consejos.

Además del cuidado de la vida interior de cada uno de nosotros: oración, vida sacramental, vivencia de la caridad y de la entrega misionera, quiero priorizar la animación de las comunidades; no dejarlas olvidadas, quizás mantener comunicación telefónica con los fieles, en la medida en que la conexión lo permita, motivar sus encuentros y responsabilizar a laicos para continuar con los mismos en los lugares distantes. No para decirles que recen, sino que se reúnan para rezar.

Presentemos a Dios cada una de las comunidades que se nos han encomendado y sus miembros. Pongamos en cada cuenta de nuestro Rosario diario la vida de estas personas.

Este tiempo de Cuaresma es un regalo que Dios nos hace, aprovechémoslo. La práctica del Vía Crucis nos ayuda a presentarle al Señor esta realidad y a caminar junto a Él en los momentos más duros de su vida.

Para todo esto, es imprescindible abrir el templo, la capilla o la Casa de Oración y fijar el día y la hora del encuentro comunitario.

En este sentido, es imprescindible reunirse para la Celebración Dominical y, de haber campana, tocarla para convocar; y si no hay Misa, se Celebra la Palabra o se escucha el Programa radial. Por eso es tan importante el papel de los laicos.

Además, los catequistas reúnen y animan a los niños, adolescentes y jóvenes de la catequesis, así como a los catecúmenos que participan en el proceso de Iniciación Cristiana.

Los visitadores de enfermos continúan atendiendo a sus hermanos y apoyando a sus familiares, al igual que los Ministros Extraordinarios de la Comunión. Cáritas, como parte de la pastoral social, continúa sus programas, especialmente consolando a las personas ancianas que viven solas,  compartiendo el pan, estando al tanto de los que tienen algún familiar en prisión, etc.

Apóyense también en los jóvenes, que pueden trasladarse en bicicleta y acercar ayudas a personas más necesitadas.

No olvidemos que la Cuaresma nos recuerda y actualiza los 40 años que el Pueblo de Dios caminó por el desierto- en medio de pruebas- en pos de la Tierra Prometida. Por eso, para nosotros, es una experiencia espiritual que nos prepara para compartir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, de quien somos sus seguidores, discípulos y testigos.

Pongamos en práctica el mensaje del Papa León XIV para esta Cuaresma. Hagamos el propósito de “hacerlo juntos” como comunidad. Dispongámonos a “escuchar” y estemos dispuestos a “ayunar”.

Que María de la Caridad, Patrona de todo nuestro pueblo, nos acompañe e interceda por nosotros. Pidámosle que “nos enseñe a decir Amén”, que “venga con nosotros a caminar” y que “mantenga en nosotros la esperanza cuando todos vacilan”

En Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote,

Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, sj.Obispo de Pinar del Río.

Pinar del Río, 20 de febrero de 2026

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