Pinar del Río, 8 de septiembre. – Con una fervorosa procesión y una solemne eucaristía, la ciudad pinareña concluyó la novena en honor a la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, congregándose en la Catedral para expresar, una vez más, su amor a María, «quien siempre nos conduce a Dios».
La jornada festiva culminó con la tradicional procesión que recorrió las calles de la ciudad durante la tarde. La imagen de la Virgen partió desde la Catedral hasta el Santuario Diocesano, recordándole a cada cubano que «no está solo en el camino, sino que vive en el corazón de Dios y de su Madre».
El recorrido fue un momento de profunda oración y súplica por la nación. Presentando la realidad del pueblo, en cada parada se elevó una plegaria por los niños, los jóvenes, las familias, los presos, los enfermos y por Cuba en general, encomendando la Patria a su protección maternal.






María nos presenta a su Hijo
La celebración estuvo marcada por la reflexión espiritual. En su homilía, el padre Alfredo Miguel Martínez Ross comentó las lecturas del día, que evocaban los sucesos del Calvario donde María estuvo presente al pie de la cruz.
«Ella es la Mujer solícita que está presente en todo momento. Así nos lo recuerda su mano derecha, donde sostiene la cruz… María nos presenta a su Hijo, y eso es lo más importante de la imagen de la Virgen de la Caridad», destacó el sacerdote.




Un cierre con himno y esperanza
Tras concluir la procesión, y entonadas las notas del Himno Nacional por la Banda Municipal de Concierto que acompañó el recorrido, se dio paso a la celebración eucarística que puso el broche final a una jornada de fe y unidad.
La fiesta culminó con una petición unánime: que la intercesión de la Virgen de la Caridad alcance a cada cubano, dentro y fuera del país, para que la Casa Cuba sea siempre el hogar de todos. ¡Virgen de la Caridad, ruega por nosotros!


