El cielo, nublado al inicio, se fue aclarando a su paso. Así, la imagen de la Virgen de la Caridad volvió a recorrer las calles de Pinar del Río en la tradicional procesión del 8 de septiembre.
Junto a la bandera, nuestros pastores y una hermosa réplica de la imagen encontrada en las aguas de Nipe en 1612, el pueblo pinareño acompañó devotamente el recorrido desde la Catedral hasta el Santuario Diocesano. En el trayecto, varias paradas nos permitieron elevar súplicas a Dios por intercesión de nuestra Madre.









Ya en el Santuario, Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, sj, Obispo de la diócesis, presidió la Santa Misa. Su homilía comenzó con un fragmento de la carta que los veteranos de la Guerra de Independencia enviaron al Papa Benedicto XV para solicitar el nombramiento de la Virgen como Patrona de Cuba.
Y nos recordó con fuerza:
«Nada hay nada más sólido para construir la unidad de nuestro pueblo, y para que esa unidad sea consistente, que el amor de la Virgen de la Caridad. Cuando Dios entra en el corazón, nunca se queda encerrado: nos manda a salir para anunciarlo, para que sea conocido, amado e invitado.»
Nos invitó a mirar a nuestra Madre del Cobre:
«Ella es el modelo de unidad que necesitamos. Como en la visitación, no se queda quieta; se pone en camino hacia cada uno de nosotros, hacia cada rincón de nuestra Patria. Ella es el camino de unidad de la Patria hacia Jesús. No hay otro camino.»
Pidamos a Dios que este pueblo abra de par en par su vida a Cristo, y que reconozca siempre que esta Nación es de María de la Caridad.
¡Virgen de la Caridad, ruega por Cuba


