“Sé fuerte y sé valiente”

“Sé fuerte y sé valiente”

Reflexión no.4 del tiempo Ordinario. Por: Servidoras de la Palabra (misión en la parroquia Jesús Nazareno)

Queridos hermanos, nos alegra compartir con ustedes estas historias de la Biblia, actualizadas para nuestros tiempos. Dios no se cansa de seguir llamando a todos los hombres de todas las épocas a ser protagonistas de la historia de salvación, que continúa escribiéndose con la experiencia de vida de cada persona que responde a la voz de nuestro Señor y se deja cautivar por su amor.

Nuestro testimonio quizás no sea escrito como el de muchos otros que han sido testigos de Cristo, pero trasciende: queda grabado en el corazón, principalmente en el de Dios y en el de muchas personas que ven en ti y en mí un motivo para cambiar de vida y vivir un encuentro fuerte y personal con Él. ¿Y tú, eres un espectador de las maravillas de Dios o un partícipe del llamado de Dios?

El pueblo de Israel fue liberado gracias a la entrega y la valentía de un hombre: Moisés. A pesar de que este gran personaje guio con fe y firmeza, mediante la obediencia y la escucha de los planes de Dios, sabemos que no sería eterno; él murió. No por eso el Señor dejaría su plan de salvación a medias, sino que siguió llamando a más hombres y mujeres a ser protagonistas de su obra. Y llegó para continuar la historia Josué, hijo de Nun (cf. Josué 1, 1).

Dios tenía un proyecto de vida diferente para él; lo llamaba a algo aún más grande: a conquistar la Tierra Prometida por Yahvé, dirigiendo a todo un pueblo, siendo líder y partícipe. Lo llama mediante un mandato (cf. Josué 1, 2): “Levántate y cruza el Jordán, tú y todo el pueblo, vayan a la tierra que yo les daré a ustedes”. Dios nos pide levantarnos de donde estemos para ser parte del plan salvador de Dios. Para ello es necesario ponernos en camino: primero, escuchar lo que nos pide el Señor; segundo, hacer lo que nos pide.

¿Y yo, de dónde tengo que levantarme? Pensemos cuál es el mayor obstáculo que ponemos al seguir a Dios. ¿El tiempo, el trabajo, la pereza, la desidia, los problemas, las corrientes ideológicas, la comodidad, la falta de esperanza? Si piensas que no vale la pena y anteponemos todo eso antes que a Dios, entonces ¿de qué manera quiero ser protagonista y recibir las bendiciones de Dios, y luchar por ese cielo, por la vida eterna?

Para conquistar el cielo, tengo que cruzar el Jordán de mi vida. Avanzar, aunque parezca que las corrientes de la vida nos arrastran. La vida espiritual es una lucha, un sacrificio, una entrega, ir contracorriente, perseverar, aunque todo esté en nuestra contra. Luchar por Dios, por la felicidad y la eternidad que Él tiene prometida para ti y para mí, para todos los que respondamos a su llamado de amor.

En el libro de Josué 1, 7-8, Dios nos impulsa y nos motiva a seguirle, diciendo:

“Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que yo prometí dar a tus padres. Pero sé muy fuerte y muy valiente para guardar y cumplir toda la ley que te dio mi siervo Moisés; no te apartes de ella, ni a derecha ni a izquierda, para que tengas éxito adondequiera que vayas. No apartes de tus labios el libro de la ley, y medita en él durante el día y durante la noche, para que estés seguro de actuar según todo lo escrito en él; entonces prosperarás en tus caminos y tendrás éxito”.

No tengamos miedo de abrirnos a Dios. Démonos la oportunidad de experimentar las maravillas que Él quiere realizar en nosotros. Sé fuerte y sé valiente.

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