Queridos sacerdotes:
Dios nos ha llamado de manera especial a la misión más grande que puede encomendar a un hombre: hacerlo presente en medio de su pueblo y guiar a su rebaño.
Hoy, en la fiesta del Santo Cura de Ars, los invito a renovar nuestra respuesta, a revisar nuestra manera de dar testimonio en el mundo, nuestro ser de pastores.
Pidamos a Dios, por intercesión de San Juan María Vianney, que nos fortalezca en esta misión y que siempre nos sintamos acompañados por Él.
Que María de la Caridad ponga a su Hijo en nuestro corazón.
Con mi bendición,
+ Juan de Dios, sj


